jueves 19 de noviembre de 2009

El gimnasio es tu templo (V): Las que no sudan nunca



No, no y no. No me entra en la cabeza. Ya es bastante duro tener que arreglarse para ir a trabajar, tener que arreglarse para salir por ahí, tener que arreglarse cuando vienen visitas a casa... Pero ¿¿¿también hay que arreglarse para ir al gimnasio??? Oh my God... Eso ya es mu fuerte, demasiao pa mi body. ¿Cómo me voy a conjuntar, si la camiseta amarilla de "Grúas Manolo" no me pega con nada...?
Es que la gente mucho hablar de reciclaje, pero a la hora de la verdad no se implican en la verdadera sostenibilidad del medio ambiente...
Yo, en mi particular cruzada por la reutilización de todo objeto viviente, tengo perfectamente establecido el ciclo de vida que toda camiseta debería tener, a saber: primero, tras una fructífera andadura previa mientras eran nuevas y te gustaba lucirlas en todo su esplendor, las camisetas viejas se quedan en la fase 1 para hacer deporte, en la fase 2 para cuando nos da por pintar el pasillo, en la fase 3 para cuando decides ir a la Tomatina de Buñol (algún día os contaré esto...) y en la fase 4 o terminal, para hacer trapos. Pues bien, no os lo vais a creer, pero en mi gimnasio he descubierto que hay gente que ¡se compra ropa específicamente para ir a sudarla! Molt fort. Y os sorprendería saber que además ¡ya no se usa chándal! Hoy en día se embuten en estilosas camisetitas de lycra (marcando pectorales/pezones), y minúsculos pantaloncicos que en ocasiones incluso dejan al viento los cachetes, y que (ATENCIÓN: este comentario puede herir sensibilidades, mis disculpas) te dejan lo que viene siendo el tema "a dos aguas", o como dice mi amiga Anamá "pantalones de sordomuda", por lo de leerse los labios y eso... (aaayyy, mierda, creo que me van a censurar el blog... perdón, perdón, en el próximo post hablaré de Nietzsche y vuelvo a subir el listón, jejeje...).
Pero si hay algo que verdaderamente me ha marcado, más allá de las tendencias en la vestimenta del gimnasio, ha sido el hecho de comprobar que ¡hay muchachas que se maquillan!, y que... tatatachán... ¡no sudan cuando hacen ejercicio! ¿Pero de qué material están hechas esas chicas, por diorr? Si yo cuando voy maquillada y me agacho a recoger algo se me queda el rimmel que parezco un mapache!!!! Alucinante, ché, ni sudan ni se despeinan; y no es ni una ni dos, que he visto ya unas cuantas muchachas de esta peculiar raza... ¿Estarán colonizándonos estas extrañas cyborgs? No lo sé, pero yo por si acaso me mantendré alerta con mi cara lavá, mi sudor, mi coleta en todo lo alto, y mi camiseta amarilla de "Grúas Manolo", porque quién sabe cuándo lanzarán su ataque a Sión estas perversas agentes Smith...
Ya están aquiiiií...

martes 17 de noviembre de 2009

Uno de esos extraños días


Hoy es uno de esos extraños días en los que apenas me apetece hablar. Uno de esos extraños días en los que sólo quiero llegar a casa, sentarme en mi sillón negro (el único que sabe abrazarme desde hace tiempo...), ponerme una música suave, una copa de vino y relajarme para lo que me viene encima mañana.

Porque mañana será uno de esos extraños días en los que pasan cosas importantes para uno. Uno de esos extraños días que se saben desagradables, pero que hay que pasar sí o sí, para poder avanzar hacia pasado mañana.

Porque pasado mañana será uno de esos extraños días en los que abriré los ojos y me sentiré ligera, me sentiré libre, me sentiré en paz conmigo y con el mundo. Sentiré que la pesadilla se acabó para siempre, y que por fin puedo descansar.

Mañana será uno de esos extraños días en los que no tendré que volver a mirar atrás. Uno de esos extraños días en los que un "adiós" no maquillará un "hasta luego"...


Este adiós, no maquilla un "hasta luego",
Este nunca, no esconde un "ojalá",
Estas cenizas, no juegan con fuego,
Este ciego, no mira para atrás.

Este notario firma lo que escribo,
Esta letra no la protestaré,
Ahórrate el acuse de recibo
Estas vísperas, son las de después

A este ruido, tan huérfano de padre
No voy a permitirle que taladre
Un corazón, podrido de latir

Este pez ya no muere por tu boca
Este loco se va con otra loca
Estos ojos no lloran mas por ti.


[Extracto de "Nos sobran los motivos", de Joaquín Sabina]

martes 10 de noviembre de 2009

"El gimnasio es tu templo (IV): los AVERSIVOS"


Dentro (o fuera, según se mire...) de la fauna del templo del gym, existe una especie mucho más abundante de lo que cabría esperar: esas personas que se apuntan para no ir jamás, que guardan su carnet de socio inmaculado e impoluto, cual virginal himen, hasta el día que por cualquier cuestión deciden dejar de tirar el dinero de las cuotas mensuales y se borran. Estos seres incurren en una contradicción en sí misma, ya que con un espíritu vitalizador se apuntan al gimnasio para finalmente dejarse vencer por la vagancia más extrema, como si creyeran que al hacer la matrícula los músculos ya iban a empezar a trabajar solos. Como detalle ejemplificador de sus incoherencias, cabe señalar que no es extraño verlos salir del gimnasio y subir al parking por las escaleras mecánicas, ¡ole sus huevos!

Mi amiga MJ, experta donde las haya en este terreno, debe de ser la persona que mayor número de gimnasios ha recorrido, con un récord de permanencia tan nimio como la vergüenza que le supone apuntarse para no ir... CERO. Si hubiera un "tapaporte" de gimnasios, ella sería campeona absoluta.

Los personajes de este selecto grupo tienen un amplio catálogo de lo que podemos denominar comentarios "AVERSIVOS". Como ejemplo: "a ver si la semana que viene estoy menos liad@ y puedo ir", "a ver si me acerco esta tarde, tú ves yendo y yo ya si eso, si voy nos vemos...", "uy, si yo quería entrar a spinning, a ver si encuentro un hueco y voy y me compro el culotte", "jo, a ver si ponen la clase los martes a las 8, que me viene mejor"... Y así hasta el infinito y más allá...

Lo bueno es que, eso sí, se compran toooooodos los accesorios posibles: culottes, guantes para boxing, zapatillas de spinning, pañuelos para danza del vientre, gafas para nadar... que dices tú "chica, pues ves viniendo a alguna clase y ya cuando veas que vas a venir a alguna más te compras el equipamiento...". Pero claro, es que esas personas acaban por asumir sus propias excusas, y en el fondo creen que cualquier día de estos van a hacerse el hábito de ir al gimnasio. Por eso siempre te responderán "el próximo lunes ya empiezo a ir en serio", el problema es que el próximo lunes nunca les llega.

Si te sientes reflejado, recuerda siempre que hay cosas que en tu cabeza sonaban mejor...



(Dedicado a la reina de los aversivos, MJ :-)

sábado 31 de octubre de 2009

Pretérito Perfecto Simple


Ella lo sabía, él lo sabía: lo suyo no tenía ningún futuro. A pesar de eso, cada vez que estaban juntos, se deseaban irremediablemente, aunque sabían que no podía ser. Meses de conversaciones, alguna cerveza que otra a destiempo, miradas de esas de "me juego el tipo mirándote a los ojos", y un roce, sólo un roce, provocaron que esa noche cualquier rincón valiera para que sus cuerpos hablaran claro de una vez. Sabían que no podía ser, pero en ese momento, poco importaba. Qué más daban el pasado y el futuro... Estaban ahí, ahora, sin ningún testigo que les recordara que pertenecían a mundos diferentes.
Mientras se apretaban el uno al otro como alma que lleva el diablo, no abrieron la boca sino para besarse con la urgencia de quien se está desangrando. ¿Para qué hablar, si ya estaba todo dicho?
Escapando a su control, la felicidad de tenerse por fin y la tristeza de que volverían a perderse en unos minutos se mezclaron con tanta fuerza como la explosión que generaban juntos. Esos minutos que les supieron a eternidad se fueron quemando con sus alientos, y sólo dejaron las cenizas desesperadas de la maldita realidad,que no les quiso conceder más tregua. Lo único que sabían era que todo tiene un fin, y el de ellos estaba escrito antes del comienzo. Ya pertenecían a su pasado. Pensar en algo más no tenía sentido, ningún sentido. A partir de entonces volverían a encontrarse, pero todo volvería a la normalidad.
Deberían conformarse con haber sido un instante del pasado del otro, un momento fugaz, liberador, secreto, al borde de la perfección.
Desde ahora, sabrían que no tenían futuro, pero nadie les quitaría el haber sido el uno para el otro un pretérito perfecto simple.



(Dedicado a los que, sin importar las amarguras del pasado, ni qué sabor tendrá el futuro, saben hacer el presente dulce :-)

martes 27 de octubre de 2009

Yo lo hago en mi soledad sanjuanera... pero con moderación

Llego a casa, una mierda de día, y sólo me recibe la absurda nube de soledad que envuelve mis 90 metros cuadrados de desastre existencial. Al menos desde que te fuiste no tengo que ponerme a prepararte la cena y a ver qué necesitas, así que dejo el ordenador tras la puerta, me bajo de mis 5 centímetros de fachada y me siento en el sillón negro, el único que sabe abrazarme como nadie desde hace tiempo. Hacía mucho que no bebía sola, pero hoy me siento rebelde, así que abro una botella de un rioja que alguien me regaló y me lleno una copa. Leo la etiqueta (como si entendiera algo de vinos) y veo que es un reserva del 2002. Joder, cómo me querías ese año. Recuerdo que en esa época todavía me mirabas a los ojos, cosa que dejaste de hacer años después. Pienso que por esas fechas hicimos el viaje a Málaga, y que fue la tercera vez que me pediste que nos casáramos, a lo que yo siempre te respondía con una risa y un "anda, no digas tonterías, que somos muy jóvenes". Y tú te reías porque sabías que en el fondo me hacía tanta ilusión como a ti. Qué cosas.
Le doy otro sorbo a la copa, miro la botella, cierro los ojos y pienso que me va a faltar vino para olvidarte...



(Dedicado a Jesús Orbea, eterno maestro y fuente de inspiración)

sábado 19 de septiembre de 2009

"El gimnasio es tu templo (III): El guapo encantador"

El guapo encantador no es el típico cachas de gimnasio, va más allá. Su belleza es más serena, menos exhuberante, pero enriquecida con una sonrisa seductora, una mirada insinuante y un dato particular: aunque suda, nunca huele mal, y su pelo siempre está perfecto.
El guapo encantador no se queda relegado a la zona de pesas con los machotes, sino que se deja ver concienzudamente por las zonas del gimnasio más pobladas por mujeres, asistiendo incluso a clases grupales y de baile típicamente femeninas. Le gusta gustar, le gusta mirarse en los espejos mientras esculpe su cuerpo serrano.
El guapo encantador entablará conversación contigo a la mínima ocasión, te sujetará la puerta para que entres, se ofrecerá a ponerse contigo de pareja cuando los ejercicios así lo requieran, porque además de ser guapo, encantador, oler bien y tener un pelo "pantene", es todo un caballero.
El guapo encantador lleva locas a todas las mujeres de sus clases, que dan gracias al cielo cuando comprueban que no hay "novia-acompañante". Si tienes la suerte de topar con uno, tu sesión será mucho más agradable. Pero cuidado, porque cuando más encantada te tenga el guapo encantador, cuando se quede hablando contigo al terminar la clase y pienses "diossss, creo que me estoy enamorandooooo...", te dirá "¿te has cortado las puntas, verdad?", y te darás cuenta de por qué nadie lo ha visto con novia...

La cruda realidad (2)

lunes 14 de septiembre de 2009

"El gimnasio es tu templo (II): Fama, ¡¡a bailar!!"


Un día, sin saber cómo, convencí a mi amiga Seli para que entráramos a una de las clases de baile, que paradójicamente se llama "Estilos", cuando eso precisamente es lo que sale por la puerta de la sala cuando nosotras entramos...
No entraré hoy en estos temas, pero sí, ir a las clases del gimnasio es como ir al baño: puedes hacerlo sola, pero si te acompaña una amiga es mucho más divertido.

Pues en aquella maravillosa sala con parquet y espejos, cual estudio de Fama, nos recibió una rubia de manual con un cuerpo de infarto que se proponía hacernos mover huesos de nuestra anatomía hasta el momento sin estrenar.

"Hola, soy Sandra, la profe de baile, y hoy vamos a bailar, chicos, uuuhhhh!!!!".

Tengo que decir que la profe de baile es una especie extraña. Sus movimientos y gestos son diferentes al resto de los mortales. Para empezar, cuando baila se pone en plan sensual, pero una cosa exagerada: te mira a través del espejo como si quisiera acostarse contigo, y eso ya te hace sentir extraña... Pero no tan extraña como cuando te miras en el espejo intentando imitar sus sugerentes movimientos, y no puedes sino deprimirte de ver el antierotismo reflejado en tus tristes contoneos. ¿En serio me muevo tan mal? "Anotación mental: No bailar nunca jamás delante de gente un sábado por la noche". Verte bailando en un espejo es como si te cayera un jarro de agua fría, como cuando grabas tu voz y no te reconoces. Y yo pensando "madre mía, y lo peor es que pago por venir aquí!".

El único consuelo (triste también, pero a algo hay que aferrarse...) es que en esas clases siempre hay alguien mucho más patético que tú. Entre estos, y aunque generalizar está muy feo y criticar más, destacan: el hombre de mediana edad recién separado que quiere desoxidarse para volver a sus pesquisas nocturnas, la mujer que tiene cien años por lo menos y a pesar de eso tiene más energía que tú, el jovenzuelo simpaticón que claramente entra a esa clase para relacionarse con las féminas, el matrimonio que quiere recuperar el fuego perdido a base de intentos de portés por los aires que no levantan más de la rodilla, y las muchachas que nunca serán Shakira, pero morirán en el intento.

Cuando bailamos en nuestra vida real, mi amiga Seli y yo somos más de pegar saltos, lo de los pasos sensuales no va mucho con nosotras, pero la verdad es que en esa clase nos lo pasamos siempre genial, así que no pensamos dejar de entrar por mucho que desluzcamos el resultado final de las coreografías semanales. Y al que no le guste, que no nos mire.

La profe baila mejor que nosotras, está claro, pero nosotras nos reímos más. Sin embargo, como humana que soy, a veces la envidia me corroe y al ver a mi profe moverse tan mona ella de una forma que yo nunca alcanzaré no puedo evitar pensar por dentro "sí, maja, yo soy un pato, pero a ti no te cogieron en el casting de Fama, muaaahhjajajaja!!"...

jueves 10 de septiembre de 2009

"El gimnasio es tu templo (I): Declaración de principios"

"Tu cuerpo es tu arma, y el gimnasio es tu templo"
...ésa fue una de las joyitas que me soltó uno de los primeros días de gimnasio el apuesto efebo que se proponía hacer de mis simpáticas carnes blanditas un fribado cuerpo serrano. No contaba él con lo que suponía para mis principios dejar de disfrutar con la comida... Y es que esa gente la verdad es que ni comen ni saben lo que es comer. Qué desilusión más grande cuando descubrí que para tener el trasero bien firme había que dejar el jamoncito y demás placeres. "¡Ja!" fue lo escuché dentro de mi cabeza según el muchacho me iba recitando la milagrosa dieta que iba a cambiar mi cuerpo, y con ello mi vida, como si fuera tan simple. "Pero oye, nene, ¿te crees que yo me he cultivado como mujer independiente para que vengas tú a decirme lo que puedo o no puedo comer?". Vamos, que nuestra relación estaba condenada al fracaso desde los inicios... pero de buen rollo, que al menos le dejé las cosas claritas desde el primer momento "a ver, yo lo que vengo es a desquitarme, a liberar tensiones, a reírme, y la vida es muy corta y no voy a dejar de comer lo que el cuerpo me pida, así que tú verás". Y partiendo de esas bases, el muchacho decidió dejarme campar a mis anchas como espíritu libre por ese bello templo que es... EL GIMNASIO.

Y aquí comienza una serie de relatos donde iré narrando mis peripecias con la fauna y la flora que allí me encuentro cada semana, y espero que disfrutéis.

Un abrazo!!!!

viernes 28 de agosto de 2009

Yo que todo lo tuve

Mi amigo Sam ha escrito una entrada preciosa sobre encontrar nuestro lugar en el mundo, y me ha hecho reflexionar sobre mi propio lugar, el lugar que un día tuve claramente definido y que todavía hoy me esfuerzo por encontrar de nuevo.
Yo que todo lo tuve, yo que un día fui perfecta, hace ya casi un año me quedé repentinamente sin rumbo. Algún desalmado paró la música y me dejaron sin mi silla, así que desperté en el arcén sin saber cómo retomar el camino del que me habían apartado... y decidí que simplemente iba a seguir caminando hacia adelante.
Siempre había hecho lo que tenía que hacer. Nunca defraudé a nadie. Siempre cumplí las expectativas que se tenían de mí, incluso a veces las superé. Por primera vez en mi vida perdí el control, por primera vez en mi vida tuve que coger yo sola el volante, por primera vez nadie me dijo hacia dónde tenía que ir.
He tenido que perderme para encontrarme, he tenido que tocar fondo para impulsarme hacia arriba. Pero hoy sé dónde estoy, sé dónde quiero estar; no me importa tanto lo que el mundo espera de mí, pero sí lo que yo misma espero. Hoy me caigo mejor que nunca, hoy disfruto conmigo misma como nunca antes. Sé mejor que nadie lo que me hace feliz. Mi principal objetivo es sentirme viva, es reír, es llorar de emoción, es gritar, es encontrar cada día algo que me sorprenda.
No quiero que los días me arrastren, no quiero ver pasar el tiempo sin pena ni gloria. Quiero que si mi vida no tiene el sentido que yo creía, al menos sea significativo estar en ella, y cuando algún día mire hacia atrás, saber que todo lo que hice estuvo bien, porque puse el corazón en ello.
Quizás hoy no esté donde tendría que estar, pero me gustan las vistas que tengo desde aquí.

miércoles 12 de agosto de 2009

Dejarse llevar suena demasiado bien


Dentro de exactamente 5 horas cumpliré mi sueño de despertar no en otro tiempo, pero sí en otro lugar. El apasionante mundo de los vuelos baratos me lleva en esta ocasión a Dinamarca, a conocer la tierra de Andersen, de Lego y de las galletas de mantequilla. Todo ha sido un poco precipitado, pero la compañía es grata (el "Comando Copenhage" en acción), y eso es lo más importante. Sé que debería estar durmiendo, pero la mágica sensación de emprender un nuevo rumbo, aunque sólo sea por unos días, me impide relajarme lo suficiente como para conciliar el sueño. Precisamente en esta fase de mi vida he aprendido a valorar lo bonito que es trasladarte a un lugar donde no tengo que ser "yo y mis circunstancias", sino que puedo ser simplemente yo. Y es tan agradable... que me siento libre, ligera, feliz.

Por eso nunca olvidaré cuando mis amigos de Campello me "secuestraron" en plena crisis y me llevaron a Granada, ni el viaje con mis chicas a Dublín, donde poco a poco empezaba a recuperar parte de las cosas perdidas, ni, apuesto por ello, el viaje a Dinamarca que emprendo en unas horas. Lo he disfrutado tanto soñándolo, que hasta me da pena vivirlo, porque llegará a su fin.

Vetusta Morla, grupo que tuve la ocasión de disfrutar en directo el otro día, cantan algo así como "no me buscaba nadie, llevo días buscándome yo...". Yo no llevo días, llevo meses buscándome, y por suerte voy encontrándome poco a poco, incluso hay partes que al redescubrirlas me sorprenden gratamente al mostrarse mejores que como las recordaba. Mañana me voy a encontrar un poquito más de mí, y espero que parte de lo que no me gusta y dejo aquí se haya marchado a mi vuelta.

Para el camino, os dejo la letra de una de mis canciones favoritas de los Vetusta Morla, "La Marea". Hasta pronto :-)

La marea me dejó arenas de plata,
que pondré en el reloj del tiempo que no pasa.
La marea me dejó islas inundadas,
donde atrapar con mi red una historia de piratas

Tu marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios,
las piernas enterradas.
La marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios,
las piernas enterradas.

La marea me dejó aromas de un barco,
algas tejidas en forma de desengaño.
La marea me dejó unas conchas sin nombre,
con que el niño hace un collar de un alfabeto que no entiende el hombre.

La marea me dejó cangrejos helados,
agujas de hielo y un libro en blanco.
La marea me dejó los versos borrados.
la tinta, un borrón, un papel mojado

Tu marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios,
las piernas enterradas.
La marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios ,
las piernas enterradas.

miércoles 29 de julio de 2009

JA JE JI JO JU :-)

A veces hago cosas que la gente no entiende, lo sé. Quienes me conocen saben de lo que hablo..., y me quieren así, "rarita" (aunque mis padres, no sé por qué, siempre dicen "especial").
Una de las cosas que suelo hacer es tratar de aprovechar el tiempo libre que voy arañando haciendo cosas como... ¡apuntarme a un grupo de RISOTERAPIA! Sí, sé que suena chungo, y sé que muchos pensaréis que la niña de la sonrisa facilona, también conocida como "¿Quién es Lorena? Ah, sí, la que siempre se está riendo" no necesitaba dedicar una tarde a la semana del bonito mes de Julio a hacer eso, pero dejadme que os explique brevemente las bondades que me ha aportado la Risoterapia, y por qué creo que no deben tenerse prejuicios ante ese tipo de actividades.

Uno de los mayores logros que tenemos como seres humanos es la capacidad de reírnos de todo, incluso de las adversidades y, especialmente, de nosotros mismos. Desgraciadamente, hay personas que no saben hacerlo. Pues la risoterapia está especialmente indicada para ellos, ya que les muestra una nueva forma de pensamiento y de reaccionar ante los problemas. Me ha parecido fascinante descubrir que hay gente que no sabe que cuando te ríes le estás diciendo al cuerpo "todo va bien", y eso desata un proceso de rearmonización interna que te evita caer en la ansiedad, te ayuda a asimilar mejor las cosas, y a relativizarlo todo, viviendo mucho más feliz. Justo al contrario que cuando te "pre-ocupas", que es ocuparse antes de tiempo, como dice mi padre. La risoterapia no es más que un entrenamiento en esa forma de reaccionar, una serie de técnicas de desbloqueo y de autosugestión para aprender a provocarte a ti mismo esa risa liberadora de endorfinas que todos sabemos lo bien que viene. Además, hemos trabajado bastante el tema del ridículo, y es cuanto menos curioso darte cuenta de que esa sensación sólo existe si tú te la tomas como tal.

Es cierto que yo ya tenía esa filosofía de vida y ya manejaba la mayoría de herramientas que te enseñan, pero nunca está de más recordarlas y aplicarlas de manera más "consciente". Gracias a eso he asistido a una serie de sesiones que mañana terminan, y que me han permitido disfrutar de unos momentos muy agradables y divertidos, y compartir una experiencia diferente con personas a las que ni siquiera conocía de nada. En el fondo hay más gente que merece la pena de la que pensamos... y en fin, todos somos animalicos del Señor, complejos en apariencia pero tremendamente simples y primitivos en esencia.